De todo el combustible que utiliza nuestro coche, solamente un 25% de cada litro se aprovecha para generar el movimiento de nuestro motor. Todo el restante se desperdicia generando sobre todo calor, residuos sólidos (carbonilla) y residuos gaseosos tipo CO, Nox, etc. altamente contaminantes.
La carbonilla se va acumulando rápidamente en el motor y en las piezas del sistema de combustión y evacuación, creando obstrucciones, fallos difíciles de detectar y resolver y muy a menudo costosas averías.